La plataforma EsAgua subraya que la producción de alimentos requiere un uso intensivo de tierra, agua y energía. Cuando se desperdician, también se desperdician estos recursos, generando un impacto ambiental significativo:
- Emisiones GEI. Cuando estos alimentos terminan en vertederos, emiten metano (CH₄), un gas de efecto invernadero (GEI) 25 veces más potente que el dióxido de carbono (CO₂). Según la FAO, el desperdicio de alimentos es responsable de entre el 8% y el 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
- Erosión del suelo. Además, cerca del 30% de la tierra agrícola mundial se utiliza para producir alimentos que nunca se consumen, lo que contribuye a la degradación del suelo.
- Pérdida de biodiversidad. El empleo de recursos mal aprovechados para producir alimentos que terminan siendo desperdiciados contribuye a alterar diversos ecosistemas y, por tanto, a amenazar las formas de vida que los habitan.
- Escasez de agua. La agricultura es una de las actividades que más requiere de agua. La FAO estima que la huella hídrica azul de los alimentos desperdiciados asciende a 250 km³ de agua, equivalente al consumo anual de millones de personas. Esto agrava la escasez hídrica global y reduce el volumen de los caudales.
Conscientes de estas afectaciones, Productos Abadi cuenta con políticas empresariales que evitan el desperdicio alimentario, parte de su Sistema de Gestión Ambiental avalado por la ISO 14001.